Si el accidente no fue culpa tuya, la aseguradora del responsable tiene que indemnizarte, y no solo el coche. Se te deben tres bloques: los daños personales (los días que tardas en curar y las secuelas que te queden), los daños materiales y las pérdidas económicas, desde la rehabilitación hasta el dinero que hayas dejado de ganar. Todo ello se calcula con el baremo de tráfico de la Ley 35/2015, cuyas cuantías han subido un 2,9 % en 2026.
Los números concretos de este año: cada día de curación se paga a 39,20 euros en el perjuicio básico, 67,96 en el moderado, 98,02 en el grave y 130,69 en el muy grave; cada intervención quirúrgica se indemniza aparte, entre 522,76 y 2.091,05 euros según su complejidad; y las secuelas se valoran por puntos, con un valor que crece cuantos más puntos haya y cuanto más joven seas. Tienes un año para reclamar, contado desde la curación o la estabilización de tus lesiones. Lo demás (cómo se calcula cada partida, qué hacer con la primera oferta y qué hacer si la aseguradora no paga) te lo explicamos a continuación.
Los días de curación: más de los que crees
El baremo distingue cuatro niveles según lo que el accidente te impida hacer en tu día a día. El perjuicio básico es el de quien está lesionado pero mantiene una vida más o menos normal; el moderado, el de quien no puede desarrollar una parte relevante de su actividad habitual; el grave, el de quien no puede atender buena parte de sus actividades esenciales ni trabajar; y el muy grave, normalmente el ingreso hospitalario o la pérdida de autonomía.
Conviene fijarse en un detalle que casi siempre se pasa por alto: estos días no son solo los de baja laboral. Se cuentan desde el accidente hasta el alta médica o la estabilización de las lesiones, trabajes o no. Un jubilado, un estudiante o quien no tenga empleo los cobra exactamente igual.
Las secuelas: lo que queda cuando te dan el alta
Si al terminar el tratamiento te queda algo (dolor cervical crónico, pérdida de movilidad, una cicatriz, ansiedad al conducir), se indemniza aparte y suele ser la partida más importante.
Funciona con un sistema de puntos. Un médico valora cada secuela conforme a una tabla oficial y le asigna una puntuación; después, el valor de cada punto depende del número total de puntos y de tu edad, porque cuanto más joven eres más años vas a convivir con esa secuela. A eso pueden sumarse el perjuicio estético, por cicatrices y deformidades visibles, y, en lesiones importantes, el perjuicio moral por pérdida de calidad de vida.
Aquí está el verdadero campo de batalla: la valoración médica es lo que más dinero mueve y lo que más discute la aseguradora. Un punto arriba o abajo puede suponer varios miles de euros, y por eso una pericial propia rara vez sobra.
El dinero que dejas de ganar también se reclama
Es otra partida que poca gente pide y que en muchos casos es la más alta. Si eres autónomo y has estado tres meses sin poder facturar, eso es lucro cesante. Si eres asalariado y la baja te ha hecho perder pluses, comisiones u horas extraordinarias, también. Y si las secuelas te impiden volver a tu profesión, la indemnización cambia de escala.
A ello se añaden los gastos: fisioterapia, prótesis, taxis para acudir a rehabilitación, adaptación de la vivienda o del vehículo e incluso la ayuda de una tercera persona. Guarda todas las facturas desde el primer día, porque lo que no se acredita no se cobra.
Un ejemplo con números
Imagina un alcance por detrás. Pasas 10 días con perjuicio grave, 40 con perjuicio moderado y 60 más con perjuicio básico hasta el alta. Te operan de la rodilla con una intervención sencilla y te quedan tres puntos de secuela por dolor cervical.
Solo por los días de curación: 980,20 euros del perjuicio grave, 2.718,40 del moderado y 2.352 del básico, es decir, 6.050,60 euros. A eso se suma la intervención quirúrgica, que en su cuantía mínima son 522,76 euros más. Después vienen las secuelas, los gastos acreditados y, si los hubo, los ingresos dejados de percibir. La cifra final se aleja bastante de lo que suele ofrecerse en una primera llamada.
Es un ejemplo orientativo. Tu caso hay que calcularlo con tus informes médicos delante.
¿Quién paga?
Con carácter general, la compañía del conductor responsable, porque su seguro obligatorio cubre precisamente los daños causados a terceros. Hay dos situaciones especiales que conviene conocer: si el vehículo culpable no tenía seguro, se dio a la fuga o era robado, responde el Consorcio de Compensación de Seguros; y si ibas como pasajero, cobras casi siempre, con independencia de cuál de los dos conductores tuviera la culpa, incluso si conducía tu pareja o un familiar.
Y si la culpa fue compartida no te quedas sin nada: la indemnización se reduce en el porcentaje en que hayas contribuido, pero se sigue cobrando.
«Me ofrecen 1.500 euros y me piden que firme»
Es la situación más habitual, y casi siempre llega antes de que estés curado del todo. Ten en cuenta dos cosas. La primera, que la oferta se hace con la información que la compañía tiene en ese momento, que suele ser escasa, y con el criterio de su propio médico. La segunda, que al firmar normalmente renuncias a reclamar nada más por ese accidente, aunque después las secuelas resulten peores de lo previsto.
No firmes un finiquito indemnizatorio antes del alta médica definitiva ni sin que alguien haya calculado lo que realmente corresponde. La distancia entre la primera oferta y la cantidad final suele ser considerable.
Los plazos: donde más gente se queda fuera
Tienes un año para reclamar, y ese año empieza a contar desde la curación o la estabilización de las lesiones, no desde el día del accidente. Parece amplio y se agota antes de lo que parece, sobre todo si el tratamiento se alarga. Si los hechos se están investigando en el juzgado, el cómputo no empieza hasta que ese procedimiento termina.
Antes de acudir al juzgado hay que presentar reclamación previa a la aseguradora. La compañía está obligada a contestar en un plazo máximo de tres meses con una oferta motivada, explicando cuánto ofrece y por qué. Si se retrasa sin justificación puede acabar pagando intereses de demora que incrementan de forma notable la cantidad final, y ese es un argumento que pesa al negociar.
Qué hacer desde el primer momento
Rellena el parte amistoso o llama a la policía para que haya atestado. Acude a urgencias cuanto antes, aunque el golpe parezca leve: si tardas días en ir al médico, la aseguradora discutirá el nexo entre las lesiones y el accidente. Sigue el tratamiento y no faltes a las citas de rehabilitación, porque cada informe es una prueba. Haz fotos de los vehículos, de la posición final y de las lesiones visibles, anota los datos de los testigos y guarda todas las facturas.
Y evita los errores de siempre: ir solo a la revisión del médico de la aseguradora y restar importancia a los dolores, firmar la primera oferta para cobrar rápido, abandonar el tratamiento a medias, reclamar solo el coche y dejar pasar el año confiando en que la compañía llame.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que pagar impuestos por la indemnización?
Las indemnizaciones por daños personales en la cuantía legalmente reconocida están exentas de IRPF.
¿Y si iba en moto, en bici o cruzando la calle?
Se aplica el mismo sistema, y peatones y ciclistas cuentan además con una protección reforzada.
¿Puedo reclamar si el culpable se dio a la fuga?
Sí, a través del Consorcio de Compensación de Seguros, y conviene denunciar cuanto antes.
¿Cuánto tarda en pagarse?
Con acuerdo, semanas o pocos meses desde el alta médica. En vía judicial depende del señalamiento del juzgado.
¿Necesito abogado?
Para negociar no es obligatorio, pero la compañía tiene abogados y médicos de su parte, y la diferencia entre reclamar y reclamar bien asesorado suele notarse en la cifra final.
¿Y si el accidente ocurrió yendo al trabajo?
Entonces es además accidente laboral in itinere, con prestaciones de la Seguridad Social compatibles con la indemnización.
En resumen
La indemnización por accidente de tráfico se compone de más partidas de las que la mayoría reclama, se calcula con un baremo que se actualiza cada año y depende, sobre todo, de la prueba médica. La compañía valora rápido, ofrece pronto y cuenta con el cansancio del perjudicado. Ese es el terreno de juego.
Tienes un año: no esperes al último momento
Somos abogados de accidentes de tráfico en Madrid: revisamos el atestado y los informes médicos, coordinamos la valoración de las lesiones, calculamos lo que corresponde según el baremo, negociamos con la aseguradora y, si la oferta no se ajusta, demandamos. No te vamos a prometer una cantidad: te diremos qué se puede sostener con la prueba que hay y qué riesgos tiene cada camino.
En Méndez Sancho Abogados reclamamos la indemnización que realmente te corresponde tras un accidente de tráfico, valorando de forma conjunta tus lesiones, secuelas, perjuicios económicos y cualquier otro daño que pueda ser indemnizable. La cantidad que ofrece inicialmente la aseguradora no siempre refleja el alcance real de las lesiones ni todos los conceptos que permite reclamar el baremo de accidentes de tráfico, por lo que es importante revisar el caso antes de aceptar cualquier oferta o firmar un acuerdo. La primera consulta es GRATIS. Si has sufrido un accidente de tráfico, no aceptes una oferta de la aseguradora sin conocer antes qué puedes reclamar: llámanos al 681 008 356. También puedes RESERVAR TU CONSULTA GRATIS →, escribirnos por WhatsApp o dejarnos tu teléfono y te llamamos. Puedes conocer nuestra forma de trabajar en el Área de Accidentes de Tráfico.



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